Imagina tener una tienda en plena Gran Vía… y no saber cuánto vendes.
No sabes cuánta gente entra, de dónde viene ni si acaba comprando. Eso es lo que le pasa a la mayoría de empresas con su web. No es culpa tuya: nadie te lo ha explicado. Y lo que no se mide, no se puede mejorar
Tienes web, pero no sabes si te trae clientes.
No sabes de dónde viene la gente que te visita, ni qué tipo de público es.
Te encuentran poco en Google.
La gente entra en tu web, pero no te llama ni te escribe
Llevo años diseñando webs posicionándolas, y acompañando empresarios.
Y una y otra vez veía lo mismo: negocios que cambiaban de web, se gastaban dinero en publicidad o hacían SEO durante meses… y las ventas no subían. Casi nunca era un problema técnico — era que nadie se había parado a pensar qué quería comunicar el negocio, a quién y por que canal.